¡Ya tenemos etiqueta, y con nuevo diseño!
Creo que nunca les conté el nombre de la criatura. Se llama “Ego”. En 2007, cuando empezamos con nuestra producción, barajamos varias opciones pero esa fue la que mejor conceptualizaba la idea de nuestro vino, ya que lo hacemos por el puro placer del alma (bueno, y del paladar, obvio).


